sábado, 28 de junio de 2014

Gatos, gatitos, gateros...

Cuelgan de cualquier pomo sin pedir permiso.  Así son estos tres traviesos gatitos que se unen a los muchos que maullan en silencio por toda la casa.  En tres dimensiones, bordados o aplicados, son ya unos cuantos los que merodean por aquí, aunque los más "movidos" son sin duda los dos pillastres de carne y hueso que tengo ahora a mi lado.  Vaya par de dos!!!  Igual que Zipi y Zape pero con más pelo.  Eso sí, la cara de buenos que lucen, es de lo más convincente.  Sólo puedo decir, rendida por completo a sus caprichos, que los adoro!!  Debilidades que tiene una..







Y aquí están los dos... como si la cosa no fuera con ellos!!!!






miércoles, 25 de junio de 2014

Guarda-notas

Para esa nota, carta, recibo o similar que entra en casa a la vez que nosotros, procedente del buzón, y siempre cae encima de la mesa de turno.  Abandonada a su suerte hasta que alguien la recoge y la lleva a su supuesto sitio, ahí puede pasar horas, días, meses o hasta años puestos a exagerar.
Un saquito estratégicamente colocado en un rincón accesible, puede ser una de las muchas soluciones al "problema" de la correspondencia diaria.  Porque claro, distinto sería el caso si se tratara de esa carta que esperamos con anhelo. La guardaríamos "como oro en paño" nada más leerla.  ¿Pero qué carta?  Esos tiempos ya son pasados, y todas las esperas quedan en nada gracias a la rapidez y facilidad de los nuevos inventos tecnológicos que sustituyen al papel.
Lo que nos llega a casa ya es aquello que no emociona a nadie, publicidad y factura...  facturas y publicidad. La vida es así de acelerada.  Es como si nos persiguieran.  Nos cuesta esperar en la cola de cualquier sitio, nos cuesta esperar a que el semáforo se ponga en verde, nos cuesta esperar a que llegue el calor, nos cuesta esperar por todo.  Siempre con ganas de que todo llegue, cuando sin darnos cuenta y sin esperar, todo acaba llegando.  Así somos y así parece que queremos ser.  Cómo para esperar por una carta cuando puedes decir lo mismo y al instante via whatsapp!!!
Pues para esos "no esperados" correos de papel son estos dos saquitos.  Uno muy campestre en rojo y con arpillera,  para la despensa y otro en lino con un toque très chic, para un rincón especial y romanticón.
Se llenarán seguro, y muy pronto porque en mi buzón siempre hay algo que nunca, nunca me sorprende.
¿Os gustan?












lunes, 16 de junio de 2014

Cuadernos " vestidos de domingo"

Y eso que yo, de domingo domingo,  no me visto nunca.   Me visto de martes,  de sábado o de lo me apetezca en cada momento.   No he estrenado ropa nunca (a no ser por pura coincidencia) un domingo.  Porque además de mi impacientosa impaciencia para ponerme algo recién comprado, pienso que todos y cada uno de los días merecen vivirse como domingos!!!!
Allá voy yo, recién "escurrida" de mi ducha matutina a sacar del armario lo que más me plazca.  Cada día es único y lo único que mueve el vaivén de las perchas, es mi estado de ánimo cada mañana.
Estos cuadernos están "vestidos" con lo mejorcito del armario.   Sea el día que sea!!!!
Uno para mi hija, con su inicial y el otro para mí...  muy campestre.
El mérito es todo todito de los preciosos botones.  Puntadas...  está vez,  pocas.










lunes, 9 de junio de 2014

Historia de un cojín

Este es la historia de un cojín.   Un cojín que, a pesar de haber quedado cómodo y mullido y de haber hecho las delicias de varias cabecitas necesitadas de descanso, no iba para cojín.
Iba para otras muchas cosas.  Para mantel individual... para bolsa de labores...  para mini - quilt...  para no sé qué y para no sé que más...
Pero el destino quiso que ese montón de telas cosidas alegremente fueran destinadas a ser cojín.   Bueno, el destino y yo que después de empezar la labor sin saber para qué,  y después de tenerla en un cajón aguardando su futuro mucho tiempo, decidí que un cojín sería la manera perfecta de rematar el trabajo empezado y satisfacer el descanso ajeno.
Esta es la historia de un cojín y la historia de una y mil indecisiones más que acaban acertadamente.  ¿Qué os parece, soletes?








Y ahora...  unas relajantes imágenes de un día perfecto para desplegar velas.
Yo como no tengo ni velas ni velero, me conformo con asomarme al mar y disfrutar del paraíso.